La vulnerabilidad financiera de los trabajadores españoles queda al descubierto en un análisis internacional que pone cifras a una realidad preocupante: casi uno de cada dos profesionales en el país no dispone de un fondo de emergencia que le permita hacer frente a situaciones imprevistas. Este dato forma parte del Global People Resilience Study 2026, una investigación desarrollada por Zurich Insurance Group en colaboración con Oxford Research & Development Partners que ha evaluado la capacidad de resistencia de más de 11.000 adultos en edad laboral de 16 países.
El estudio revela que el 45% de los empleados españoles carece de un colchón de ahorro suficiente para gestionar imprevistos económicos. Aunque esta proporción es ligeramente inferior a la media internacional —situada en el 49%—, el dato evidencia una brecha importante en la planificación financiera de los hogares. La investigación subraya que la resiliencia económica no depende únicamente del nivel salarial, sino de la capacidad real para absorber un golpe financiero, recuperarse y mantener un nivel de vida estable durante periodos de dificultad.
La dimensión financiera: el eslabón más débil
La resiliencia de los trabajadores españoles alcanza los 4 puntos sobre 5, por debajo de los 4,11 puntos de media global. Solo el 26% de los profesionales en España muestra niveles elevados de resiliencia, mientras que el 61% se encuentra en un rango intermedio y el 13% presenta niveles bajos. Entre las cinco dimensiones analizadas —psicológica, física, social, financiera y digital—, la financiera obtiene la puntuación más baja a nivel internacional. Apenas el 51% de los trabajadores globales afirma contar con ahorros suficientes para cubrir varios meses sin ingresos.
Enrique Gómez González, director de Vida de Zurich Seguros, ha señalado que la seguridad financiera y la capacidad de planificación siguen siendo elementos esenciales de la resiliencia personal. Según el directivo, contar con un fondo de emergencia y disponer de protección frente a riesgos que puedan afectar la capacidad de generar ingresos —especialmente aquellos relacionados con la incapacidad laboral— resulta fundamental para preservar la estabilidad económica de las personas y sus familias. Además, Gómez González ha destacado la necesidad de reforzar las competencias digitales en un mercado laboral cada vez más influenciado por la tecnología.
Déficit en competencias digitales: un reto pendiente
La dimensión digital es precisamente el ámbito donde los trabajadores españoles muestran mayores carencias. Solo el 24% de los profesionales en España utiliza herramientas de inteligencia artificial generativa a diario, frente al 32% de la media global. El informe identifica un margen de mejora significativo en la confianza para el uso de tecnologías avanzadas y en la adopción de hábitos de ciberseguridad. Este déficit se vuelve especialmente relevante en un contexto de transformación acelerada de los entornos laborales, donde la capacidad de adaptación digital puede marcar la diferencia entre la empleabilidad y la obsolescencia profesional.
La investigación subraya que las organizaciones deben acompañar los procesos de digitalización con programas formativos orientados a desarrollar competencias digitales y a fortalecer la seguridad en el uso de plataformas tecnológicas. La brecha digital no solo afecta a la productividad, sino también a la confianza y al bienestar de los empleados en entornos cada vez más tecnificados.
Resiliencia y desempeño laboral: una relación directa
El estudio establece una conexión clara entre los niveles de resiliencia y el rendimiento laboral. A escala global, los empleados con mayor resiliencia afirman tener un rendimiento bueno o excelente con una frecuencia dos veces superior a la de aquellos con niveles más bajos. Además, presentan más de cuatro veces más probabilidades de recomendar a su empleador y registran un Employee Net Promoter Score 75 puntos superior al del grupo con menor resiliencia.
Estos datos sugieren que invertir en la resiliencia de los trabajadores no solo beneficia a los individuos, sino que también genera un impacto positivo en la competitividad y el clima organizacional de las empresas. La capacidad de recuperación ante adversidades, tanto personales como profesionales, se traduce en equipos más comprometidos, productivos y estables.
En clave: Por qué importa
Este estudio pone de manifiesto dos vulnerabilidades estructurales en el tejido laboral español: la precariedad financiera y la brecha digital. Ambas dimensiones están interconectadas y condicionan la capacidad de los trabajadores para adaptarse a un entorno económico y tecnológico en constante cambio. La ausencia de un fondo de emergencia no solo afecta la estabilidad presente, sino que compromete la capacidad de tomar decisiones a largo plazo, como la formación continua o la planificación de la jubilación. Por otro lado, la falta de competencias digitales limita las oportunidades de empleabilidad en sectores en crecimiento. Fortalecer ambas áreas requiere un esfuerzo conjunto entre empleadores, instituciones públicas y los propios trabajadores, orientado a construir una fuerza laboral más resiliente y preparada para los retos del futuro.



